viernes, 20 de diciembre de 2019

SECCIÓN XVII. EL DESPERTAR DE LAS FACULTADES ESPIRITUALES. CONDUCCIÓN DEL NIÑO (EGW).


CAPÍTULO 73. LA RESPONSABILIDAD POR LOS INTERESES ETERNOS.
NUESTROS DÍAS SON DE ESPECIAL PELIGRO PARA LOS NIÑOS.
Estamos viviendo en una época desdichada para los niños.  Se siente una fuerte corriente que arrastra hacia abajo, hacia la perdición, y se necesita algo más que una experiencia y fuerza de niño para remontar esa corriente y no ser llevado por ella.  Los jóvenes en general parecen cautivos de Satanás y éste y sus ángeles los llevan a una destrucción segura.  Satanás y sus huestes hacen guerra contra el gobierno de Dios.  A todos los que tienen deseo de entregar su corazón al Señor y de obedecer sus requerimientos, Satanás tratará de hacerles sufrir perplejidades y de vencerlos con sus tentaciones, a fin de que se desalienten y renuncien a la lucha. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 147).

Nunca necesitamos una relación más íntima con Dios como hoy día.  Uno de los mayores peligros que acosan al pueblo de Dios siempre ha sido el conformarse con las máximas y las costumbres mundanas.  Los jóvenes especialmente están en constante peligro.  Los padres y las madres debieran estar en guardia contra las artimañas de Satanás.  Mientras él procura efectuar la ruina de sus hijos, no se engañen los padres a sí mismos pensando que no hay un peligro particular.  No den pensamiento y cuidado a las cosas de este mundo al paso que descuiden los 444 intereses más elevados y eternos de sus hijos (Review and Herald, 13-6-1882).

LOS PADRES EN GENERAL SON INDIFERENTES.
Es triste cuando los padres se enfrían en su vida espiritual y debido a su piedad que se desvanece y a su falta de devoción a Dios, no comprenden la elevada responsabilidad que recae sobre ellos de preparar paciente y plenamente a sus hijos para que guarden los caminos del Señor (Signs of the Times, 17-9-1894).

Por regla general, los padres hacen todo lo que pueden para no capacitar a sus hijos para las serias realidades de la vida, para las dificultades que los rodearán en lo futuro, cuando se demandará de ellos que decidan entre lo correcto y lo erróneo y cuando se verán sometidos a fuertes tentaciones.  Entonces ellos serán hallados débiles cuando debieran ser fuertes.  Vacilarán en los principios y el deber, y la humanidad sufrirá por su debilidad. (Pacific Health Journal, enero de 1890).

SE DESCUIDA LA OBRA IMPORTANTÍSIMA.
Una razón por la cual hay tanto mal en el mundo hoy, estriba en que los padres ocupan su mente en otras cosas, con exclusión de la obra que es de suma importancia: la tarea de enseñar a sus hijos el camino del Señor con paciencia y bondad (Consejos para los Maestros, pág. 99).

Las madres pueden haber adquirido el conocimiento de muchas cosas, pero no han obtenido el conocimiento esencial a menos que tengan un conocimiento de Cristo como Salvador personal.  Si Cristo está en el hogar, si las madres lo han hecho su Consejero, educarán a sus hijos desde su misma niñez en los principios de la verdadera religión. (Sings of the Times, 22-7-1889).

SE ENTREGA EL DOMINIO A SATANÁS.
Debido a que los hombres y mujeres no obedecen a Dios, sino que eligen sus propios caminos y siguen su propia imaginación 445 pervertida, se permite a Satanás que levante su bandera infernal en sus familias y haga sentir su poder en las criaturas, los niños y los jóvenes.  Su voz y voluntad se expresan en las voluntades rebeldes y caracteres torcidos de los hijos, y mediante ellos ejerce un poder dominante y lleva a cabo sus planes.  Dios es deshonrado por la manifestación de caracteres perversos, que no lo reverencian e inducen a obedecer las sugestiones de Satanás.  El pecado cometido por los padres al permitir a Satanás que domine va más allá de toda comprensión. (Testimonies, tomo 5, pág. 325).

Muchos padres por su preparación, por su necia condescendencia e indulgencia de los gustos y apetitos, se hacen responsables de los torcidos caminos y caracteres de sus hijos.  Satanás puede dominar todo el ser por esa disposición de desobedecer las leyes de Dios.  A diferencia de Abrahán, los padres no guían a su casa en pos de ellos. ¿Y cuál es el resultado?  Los niños y jóvenes están bajo la bandera rebelde.  No se dejan guiar, sino que están determinados a seguir su propia voluntad.  La única esperanza para los niños es enseñarles el dominio propio y no la condescendencia. (Carta 117, 1898).

UNA SEVERA BATALLA DELANTE DE LOS NIÑOS INDISCIPLINADOS.
Los niños que son así criados sin disciplina, tienen que aprenderlo todo cuando profesan seguir a Cristo.  Toda su experiencia religiosa queda afectada por la crianza que han recibido en su niñez.  Muchas veces aparece el mismo carácter voluntarioso, la misma falta de abnegación, la misma impaciencia bajo los reproches, el mismo amor propio y mala voluntad para aceptar consejos ajenos, o para recibir la influencia de los juicios ajenos, la misma indolencia, el mismo espíritu de rehuir las cargas y de negarse a llevar responsabilidades.  Todo esto se ve en su relación con la iglesia.  Para los tales es posible 446 vencer; pero ¡Cuán dura es la lucha que les aguarda y cuán severo el conflicto! ¡Cuán duro es pasar por el curso de disciplina cabal necesario para alcanzar la elevación del carácter cristiano!  Sin embargo, si llegan a vencer al fin, les será permitido ver, antes de ser trasladados, cuánto se acercaron al precipicio de la destrucción eterna, por haberles faltado la debida preparación en la juventud, por no haber aprendido a someterse en la niñez.
 (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 79).

FORTALECED CONTRA LAS INFLUENCIAS CORRUPTORAS.
Padres, habéis tomado la responsabilidad de traer niños al mundo sin su consentimiento, y sois responsables por la vida y el alma de vuestros niños.  Ellos sienten las atracciones del mundo que los fascinan y subyugan.  Podéis educarlos de modo que se fortalezcan contra sus influencias corruptoras.  Podéis prepararlos para que lleven las responsabilidades de la vida y comprendan sus obligaciones hacia Dios, la verdad y el deber y las consecuencias que tendrán sus acciones en su vida futura inmortal (Sings of the Times, 9-12-1875).

Los jóvenes de nuestros días ignoran las maquinaciones de Satanás.  Por lo tanto, los padres debieran estar alerta en estos tiempos peligrosos, trabajando con perseverancia y laboriosidad para protegerlos del primer ataque del enemigo.  Debieran instruir a sus hijos cuando están en el hogar, o cuando van por el camino, al levantarse y al acostarse (Id., 26-2-1880).

Debe ejercerse eterna vigilancia para que los hijos sean guiados por sendas de justicia.  Satanás comienza su obra en ellos desde su más tierna infancia y crea deseos de lo que Dios ha prohibido.  
La seguridad de los niños depende grandemente, de la vigilancia y cuidado de los padres sobre ellos.
 (Review and Herald, 13-3-1894). 447

Los padres no deben permitir que cosa alguna les impida dar a sus hijos todo el tiempo necesario para hacerles comprender lo que significa obedecer al Señor y confiar plenamente en él.
 (Consejos para los Maestros, pág. 99).

PADRES, DESPERTAD DE VUESTRA SOMNOLENCIA MORTAL.
Debido a la indiferencia de sus padres, muchos hijos son inducidos a sentir que sus padres no se preocupan por sus almas.  Esto no debiera ser así sino que los que tienen hijos debieran manejar de tal manera sus asuntos domésticos y sus negocios que nada pueda interferir entre ellos y los hijos para disminuir la influencia de los padres en llevarlos a Cristo.  Debéis enseñar a vuestros hijos la lección del amor de Jesús, para que sean puros de corazón, conducta y conversación. . . .
El Señor obraría sobre el corazón de los hijos si los padres tan sólo cooperaran con los agentes divinos, pero él no tratará de hacer lo que os ha sido asignado como vuestra parte de la obra.  Padres, debéis despertar de vuestra somnolencia mortal. (Review and Herald, 25-10-1892).

NUESTRA GRAN ESPERANZA ES LA RELIGIÓN DEL HOGAR.
Los padres duermen.  Sus hijos van a la destrucción delante de sus ojos y el Señor quiere que sus mensajeros presenten delante de la gente, por precepto y ejemplo, la necesidad de la religión del hogar.  Instad a vuestras congregaciones en cuanto a este asunto. Impresionad en la conciencia la convicción de estos solemnes deberes, por tan largo tiempo descuidados.  Esto quebrantará el espíritu de farisaísmo y resistencia a la verdad más que ninguna otra cosa.  La religión en el hogar es nuestra gran esperanza e ilumina la perspectiva de la conversión de toda la familia a la verdad de Dios (Manuscrito 21, 1894).

EL PODER DE SATANÁS PUEDE SER QUEBRANTADO.
Los padres tienen una responsabilidad más seria de los 448 que se imaginan.  Los hijos tienen una herencia de pecado.  El pecado los ha separado de Dios.  Jesús dio su vida para unir con Dios los eslabones rotos.  Debido a su relación con el primer Adán, los hombres sólo reciben culpabilidad y la sentencia de muerte.  Pero Cristo interviene y pasa por el terreno donde cayó Adán, soportando todas las pruebas en lugar del hombre. . . . El perfecto ejemplo de Cristo y la gracia de Dios le son dados para capacitarlo, para preparar a sus hijos e hijas para ser hijos e hijas de Dios.  Enseñándoles, línea sobre línea, mandamiento sobre mandamiento, cómo entregar el corazón y la voluntad a Cristo se quebranta el poder de Satanás (Carta 68, 1899).

Padres y madres, con plena seguridad de fe suplicad con vuestros hijos e hijas.  No escuchen ellos una palabra impaciente de vuestros labios.  Si es necesario, presentad a vuestros hijos una confesión sincera por haberles permitido seguir en la senda de la vanidad y del desagrado del Señor, quien no retuvo a su Hijo de un mundo perdido, para que todos pudieran recibir perdón del pecado. . . .
Padres y madres, que de diferentes maneras habéis condescendido con vuestros hijos para su daño, Dios desea que redimáis el tiempo.  Prestad atención mientras se dice hoy (Carta 66, 1910).

LOS PADRES TIENEN EL MÁS NOBLE CAMPO MISIONERO.
Haced la obra de vuestra vida en formar los caracteres de vuestros hijos de acuerdo con el Modelo divino. El que ellos posean alguna vez el adorno interno, el ornamento de un espíritu humilde y tranquilo, será porque perseverantemente los habéis preparado para amar las enseñanzas de la Palabra de Dios y para buscar la aprobación de Jesús por encima de la aprobación del mundo 
(Review and Herald, 9-10-1883). 449

Como obreros para Dios, nuestra obra ha de comenzar con los que están más cerca.  Debe principiar en nuestro propio hogar.  No hay un campo misionero más importante que éste (Manuscrito 19, 1900).

Necesitamos fervor misionero en nuestros hogares para que podamos presentar la Palabra de vida delante de los miembros de nuestra familia e inducirlos a buscar un hogar en el reino de Dios 
(Manuscrito 101, 1908).

La dirección e instrucción de los niños es la obra misionera más noble que cualquier hombre o mujer pueda emprender. (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 463).

COMO ARTISTAS, LOS PADRES HAN DE MODELAR LA ARCILLA VIVIENTE.
Cuán ferviente y perseverantemente trabaja el artista para transferir al lienzo una perfecta semejanza de su modelo; y cuán diligentemente cincela y esculpe el escultor la piedra para que tome la forma del modelo que sigue.  Así también los padres debieran trabajar para dar forma, pulir y refinar a sus hijos de acuerdo con el modelo dado a ellos en Cristo Jesús.  Así como el paciente artista estudia y trabaja, y forma planes para hacer perfectos los resultados de su obra, así los padres debieran considerar tiempo bien invertido el que es ocupado en preparar a los hijos para vidas útiles y en capacitarlos para el reino inmortal.  El trabajo del artista es pequeño y sin importancia comparado con el del padre.  El primero trabaja con material inerte, con el cual produce formas bellas; pero el segundo trata con un ser humano cuya vida puede ser modelada para bien o para mal, para bendecir a la humanidad o para maldecirla; para salir a las tinieblas, o para vivir para siempre en un mundo futuro sin pecado (Pacific Health Journal, mayo de 1890). 450

TENED COMO BLANCO LA PERFECCIÓN.
Cristo una vez fue niñito. Honrad a los niños debido a él.  Consideradlos como un depósito sagrado, no para ser mimados y convertidos en ídolos, sino para enseñarles a vivir vidas puras y nobles.  Son la propiedad de Dios. El los ama y os llama para que cooperéis con él al enseñarles a formar caracteres perfectos.  
El Señor requiere la perfección de su familia redimida.
Espera de nosotros la perfección que Cristo reveló en su humanidad. Los padres y madres necesitan especialmente comprender los mejores métodos de preparar a sus hijos para que puedan cooperar con Dios (Manuscrito 19, 1900).

SE NECESITAN PADRES CONVERTIDOS.
Día y noche me siento abrumada con el pensamiento de nuestra gran necesidad de padres convertidos.  Cuántos hay que necesitan humillar el corazón delante de Dios y relacionarse correctamente con el cielo si quieren ejercer influencia salvadora en su familia.  Debieran saber lo que deben hacer para heredar la vida eterna si es que quieren preparar a sus hijos para la herencia de los redimidos.  Cada día debieran recibir la luz del cielo en su alma, las impresiones del Espíritu Santo en su corazón y mente.  Cada día debieran recibir la Palabra de verdad y debieran permitirle que controlara la vida (Manuscrito 53, 1912).

Grandes responsabilidades descansan sobre los padres  ellos debieran esforzarse fervientemente para cumplir esta misión asignada por Dios. Cuando vean la necesidad de doblegar todas las energías del ser para la obra de preparar a sus hijos para Dios, desaparecerá una gran porción de la frivolidad y fingimiento innecesarios que ahora se ven.  Considerarán que ningún sacrificio ni ninguna tarea son demasiado grandes para capacitarlos a prepararse para encontrarse con el Señor con gozo.  Esta es 451 una parte preciosísima de su servicio como seguidores de Dios, y ellos no pueden permitirse descuidarla. (Manuscrito 27, 1911).

MIRAD CONSTANTEMENTE A JESÚS.
Padres, . . . emplead toda fibra moral y muscular en el esfuerzo para salvar a vuestra pequeña grey.  Las potencias del infierno se unirán para su destrucción, pero Dios plantará en vuestro favor bandera contra el enemigo.  Orad mucho más de lo que oráis.  Con amor y ternura, enseñad a vuestros hijos a ir a Dios como a su Padre celestial.  Por vuestro ejemplo, enseñadles el dominio propio, y el ser serviciales.  
Decidles que Cristo no vivió para agradarse a sí mismo.
Recoged los rayos de luz divina que brillan sobre vuestra senda.  Andad en la luz como Cristo está en la luz.  Al emprender la obra de ayudar a vuestros hijos a servir a Dios, vendrán las pruebas más provocadoras; pero no perdáis vuestra confianza; aferraos a Jesús.  Él dice: "Echen mano . . . de mi fortaleza, y hagan paz conmigo. ¡Sí, que hagan paz conmigo!" (Isa. 27: 5). Se presentarán dificultades; encontraréis obstáculos; pero mirad constantemente a Jesús.  Cuando se presenta una emergencia, preguntad: "¿Señor, qué debo hacer ahora?" Si os negáis a inquietaros o reñir, el Señor os mostrará el camino.  Él os enseñará a usar del talento del habla de una manera tan cristiana que la paz y el amor reinarán en el hogar.  Siguiendo una conducta consecuente, podréis ser evangelistas en el hogar, ministros de la gracia para vuestros hijos. 
(Consejos para los Maestros, págs. 120, 121).

ESTE TRABAJO RECOMPENSA.
Cuesta algo el llevar a los hijos por los caminos de Dios.  Cuesta las lágrimas de una madre y las oraciones de un padre.  Requiere incansables esfuerzos de enseñanza paciente, un poco aquí y otro poco allá.  Pero esta obra 452 recompensa.  De esta manera los padres pueden construir un baluarte alrededor de sus hijos con el cual preservarlos del mal que está anegando nuestro mundo. (Review and Herald, 9-7-1901). 453

CAPÍTULO 74. CADA HOGAR UNA IGLESIA.
LOS PADRES HAN DE SER REPRESENTANTES DE DIOS.
Cada familia debiera ser una iglesia en la vida familiar, un bello símbolo de la iglesia de Dios en el cielo.  Si los padres comprendieran su responsabilidad hacia sus hijos, en ninguna circunstancia los regañarían ni se impacientarían.  Esta no es la educación que debiera darse a ningún niño.  Muchísimos hijos han aprendido a ser criticones, regañones, quejosos y apasionados, porque se les permitió dar curso a sus pasiones en el hogar.  Los padres deben considerar que están en el lugar de Dios para sus hijos, para fomentar cada principio correcto y reprimir cada pensamiento equivocado (Carta 104, 1897).

Si los padres y maestros descuidan las cualidades morales de los niños, se pervertirán seguramente. 
(Review and Herald, 30-3-1897).

LA RELIGIÓN DE LA BIBLIA ES LA ÚNICA SALVAGUARDIA.
Hablando en términos generales, los jóvenes sólo tienen poca fuerza moral.  Este es el resultado de haber descuidado la educación en la niñez.  Un conocimiento del carácter de Dios y nuestras obligaciones hacia él no debiera ser considerado como un asunto de poca importancia.  La religión de la Biblia es la única salvaguardia para la juventud (Testimonies, tomo 5, pág. 24).

Felices son los padres cuya vida constituye un reflejo tan fiel de lo divino, que las promesas y las órdenes de Dios despiertan en el niño gratitud y reverencia; los padres cuya ternura, justicia y longanimidad interpretan para el niño el amor, la justicia y la longanimidad de Dios; los padres que, al enseñar al niño a amarlos, confiar en ellos y obedecerles, le enseñan a amar a su Padre celestial, a confiar en él y a obedecerle.  Los padres que imparten 454 al niño un don tal le dotan de un tesoro más precioso que las riquezas de todos los siglos, un tesoro tan perdurable como la eternidad (Profetas y Reyes, págs. 184, 185).

LA PROFESIÓN NO TIENE VALOR SIN LA RELIGIÓN EN EL HOGAR.
Los actos diarios de la vida expresan la medida y el molde de nuestra disposición y carácter.  Donde hay una falta de religión de hogar, una profesión de fe no tiene valor.  Por lo tanto, no salgan palabras despiadadas de los labios de los que componen el círculo familiar.  Sea fragante la atmósfera con tierna consideración para otros.  Tan sólo entrarán en el cielo los que en el tiempo de prueba han formado un carácter que respira una influencia celestial. El que sea santo en el cielo, debe ser primero santo en la tierra.
 (Signs of the Times, 14-11-1892).

Lo que hará el carácter amable en el hogar es lo que lo hará amable en las mansiones celestiales.  La medida de vuestro cristianismo es calibrada por el carácter de vuestra vida familiar.  La gracia de Cristo capacita a su poseedor para hacer del hogar un lugar feliz, lleno de paz y descanso.  A menos que tengáis el espíritu de Cristo, no sois suyos y nunca veréis a los santos redimidos en su reino, que han de ser uno con Cristo en el cielo bienaventurado.  Dios desea que os consagréis plenamente a él y representéis su carácter en el círculo familiar (Ibid.).

La obra de santificación comienza en el hogar. Los que son cristianos en el hogar serán cristianos en la iglesia y en el mundo.  Hay muchos que no crecen en la gracia porque fallan en el cultivo de la religión del hogar.
 (Id., 17-2-1904).

LOS PADRES COMO EDUCADORES EN LA IGLESIA DEL HOGAR.
Hablo a padres y a madres: Podéis ser educadores en vuestras iglesias del hogar; podéis ser agentes misioneros espirituales.  Sientan los padres y las madres la necesidad de ser misioneros en el 455 hogar, la necesidad de mantener la atmósfera del hogar libre de la influencia de palabras despiadadas y apresuradas, y la escuela del hogar será un lugar donde los ángeles de Dios podrán entrar para bendecir y dar éxito a los esfuerzos que se hagan (Manuscrito 33, 1908).

Considerad la institución familiar como una escuela de preparación, preparatoria para la realización de los deberes religiosos.  Vuestros hijos han de desempeñar una parte en las actividades de la iglesia, y cada facultad de la mente, cada capacidad física ha de ser conservada fuerte y activa para el servicio de Cristo.  Ellos han de ser enseñados en el amor de la verdad porque es verdad; han de ser santificados por la verdad para que puedan soportar la gran inspección que se realizará antes de mucho para determinar la idoneidad de cada uno para entrar en la escuela superior y convertirse en miembro de la familia real, hijo del Rey celestial (Manuscrito 12, 1898).

DEBEN VIVIR VIDAS CONSECUENTES.
Todo deja su huella en la mente juvenil.  El semblante es estudiado, la voz tiene su influencia y el comportamiento es cuidadosamente imitado por los jóvenes.  Los padres y madres regañones y malhumorados están dando a sus hijos lecciones que ojalá pudieran desaprender.  Ellos [los hijos] en algún período de sus vidas darán [esas mismas lecciones] a todo el mundo.  Los hijos deben ver en la vida de sus padres una estabilidad que esté de acuerdo con su fe.  Viviendo una vida consecuente y ejerciendo dominio propio, los padres pueden modelar el carácter de sus hijos. (Testimonies, tomo 4, pág. 621).

PREPARAD A LOS HIJOS COMO OBREROS PARA CRISTO.
Los que están unidos por vínculos sanguíneos se exigen mucho mutuamente.  Los miembros de la familia debieran manifestar bondad y el amor más 456 tierno.  Las palabras habladas y los hechos realizados debieran estar en armonía con los principios cristianos.  En esta forma, el hogar puede ser una escuela 
donde se preparen obreros para Cristo.
El hogar ha de ser considerado como un lugar sagrado. . . . Cada día de nuestra vida debiéramos rendirnos a Dios.  Así podremos recibir ayuda especial y ganar victorias diarias.  La cruz ha de llevarse diariamente.  Debiera prevenirse cada palabra, pues somos responsables ante Dios por representar en nuestras vidas, hasta donde sea posible, el carácter de Cristo (Manuscrito 140, 1897).

UN ERROR FATAL QUE MUCHOS COMETEN.
¿Podemos educar a nuestros hijos para una vida de convencionalismo respetable, una vida en que profesen ser cristianos, pero que carezca de abnegación, una vida para la cual el veredicto de Aquel que es la verdad, sea: "No os conozco"?  Miles lo hacen.  Piensan asegurar a sus hijos los beneficios del Evangelio, mientras niegan su espíritu.  Pero esto no es posible.  Los que rechazan el privilegio del compañerismo con Cristo en el servicio, rechazan la única preparación que imparte idoneidad para participar con él en la gloria.  Rechazan la preparación que en esta vida da fuerza y nobleza de carácter.  Más de un padre y una madre que negaron sus hijos a la cruz de Cristo, se percataron demasiado tarde de que de ese modo los entregaban al enemigo de Dios y del hombre.  Sellaron su ruina, no sólo para la vida futura, sino para la presente.  La tentación los venció.  Llegaron a ser una maldición para el mundo, el dolor y la vergüenza de los que les dieron el ser 
(La Educación, pág. 257).

No sabemos en qué ramo de actividad serán llamados a servir nuestros hijos.  Pasarán tal vez su vida dentro del círculo familiar; se dedicarán quizá a las vocaciones comunes de la vida, o irán a enseñar 457 el Evangelio en las tierras paganas.  Pero todos por igual son llamados a ser misioneros para Dios, dispensadores de misericordia para el mundo.  Han de obtener una educación que les ayudará a mantenerse de parte de Cristo para servirle con abnegación (Profetas y Reyes, pág. 185).

ENSEÑADLES A DEPENDER DE LA AYUDA DIVINA.
Si queréis que vuestros hijos posean facultades magnificadas para hacer el bien, enseñadles a aferrarse debidamente del mundo futuro.  Si se los instruye para que dependan de la ayuda divina en sus dificultades y peligros, no les faltará poder para frenar la pasión y dominar las tentaciones interiores de hacer lo malo.  La relación con la Fuente de sabiduría dará luz y la facultad de discernimiento entre lo correcto y lo erróneo.  Los que estén así dotados se harán fuertes moral e intelectualmente, y tendrán conceptos más claros y mejor juicio aun en los asuntos temporales (Pacific Health Journal, enero de 1890).

LA SALVACIÓN ASEGURADA MEDIANTE LA FE Y LA CONFIANZA.
Podemos tener la salvación de Dios en nuestra familia; pero debemos creer en ella, vivir para ella y tener una continua y permanente fe y confianza en Dios. . . . La restricción que la Palabra de Dios nos impone es para nuestro propio interés.  Aumenta la felicidad de nuestra familia y de todo lo que nos rodea.  Refina nuestro gusto, santifica nuestro juicio y proporciona paz a la mente y al fin la vida eterna. . . . Los ángeles ministradores permanecerán en nuestras moradas y con gozo llevarán al cielo las nuevas de nuestro progreso en la vida divina y el ángel registrador efectuará un registro alegre y feliz.
 (Signs of the Times, 17-4-1884).

El Espíritu de Cristo será una influencia permanente en la vida del hogar.  Si hombres y mujeres 458 abren el corazón a la influencia celestial de la verdad y el amor, estos principios fluirán como manantiales en el desierto, refrigerando todo y haciendo que la frescura aparezca donde hay ahora esterilidad y escasez. 
(Manuscrito 142, 1898).

Vuestros hijos llevarán del hogar la preciosa influencia de la educación hogareña.  Por lo tanto, trabajad en el círculo del hogar, en los primeros años de la vida de los hijos, y ellos llevarán vuestra influencia al aula; esa influencia será sentida por muchos otros.  Así será glorificado el Señor (Ibid.). 459

CAPÍTULO 75. LA CONDUCCIÓN DE LOS NIÑITOS A CRISTO.
¿CUÁN PRECOZMENTE PUEDEN LLEGAR A SER CRISTIANOS LOS NIÑOS?
En la niñez la mente fácilmente se impresiona y se modela, y entonces es cuando los muchachos y las niñas debieran ser enseñados a amar y honrar a Dios (Manuscrito 115, 1903).

Dios quiere que todo niño de tierna edad sea su hijo, adoptado en su familia.  Por muy jóvenes que sean, pueden ser miembros de la familia de la fe, y tener una experiencia muy preciosa. Pueden tener corazones tiernos, y dispuestos a recibir impresiones duraderas.  Pueden sentir sus corazones atraídos en confianza y amor hacia Jesús, y vivir para el Salvador.  Cristo hará de ellos pequeños misioneros.  Toda la corriente de sus pensamientos puede cambiarse, de manera que el pecado aparezca, no como cosa que se pueda disfrutar, sino a la cual hay que rehuir y odiar (Consejos para los Maestros, pág. 130).

LA EDAD NO TIENE IMPORTANCIA.
Una vez se preguntó a un eminente teólogo qué edad debería tener un niño antes de que fuera razonable esperar que fuera cristiano.  "La edad no tiene nada que ver", fue la respuesta.  "El amor a Jesús, la confianza, la calma, la fe, son cualidades que condicen con la naturaleza del niño.  Tan pronto como un niño puede amar a su madre y confiar en ella, puede amar a Jesús y confiar en él como en el Amigo de su madre.  Jesús será el Amigo del niño, amado y honrado".
En vista de esta declaración veraz, ¿podrán ser demasiado cuidadosos los padres en el precepto y el ejemplo que presenten delante de esos ojitos vigilantes y esos sentidos aguzados?  Nuestra religión 460 debiera ser práctica.  Se necesita en nuestros hogares tanto como en la casa de culto.  No debiera haber nada frío, severo y repulsivo en nuestro comportamiento, sino que debiéramos mostrar, mediante la bondad y la simpatía, que poseemos corazones cálidos y amantes.  Jesús debiera ser el Huésped honrado en el círculo familiar.  Debiéramos conversar con él, traerle todas nuestras cargas y conversar de su amor, su gracia y su perfección de carácter. ¡Qué lección podría ser dada diariamente por padres piadosos si llevaran todas sus dificultades a Jesús, el Portador de las cargas, en vez de regañar y refunfuñar por los cuidados y perplejidades que no pueden evitar!  Puede enseñarse a los pequeños que vuelvan la mente a Jesús como las flores vuelven sus pétalos que se abren al sol (Good Health, enero de 1880).

EL AMOR DE DIOS DEBIERA SER ENSEÑADO EN CADA LECCIÓN.
La primera lección que debe enseñarse a los niños es que Dios es su Padre.  Debiera dársele esta lección en sus más tiernos años.  Los padres deben comprender que son responsables delante de Dios por familiarizar a sus hijos con su Padre celestial. . . . En cada lección debe enseñarse que Dios es amor.
 (Review and Herald, 6-6-1899).

Los padres y madres debieran enseñar del amor de Jesús a las criaturas, los niños y los jóvenes. Sean de Cristo los primeros balbuceos del nene (Id., 9-10-1900).

Cristo debiera estar relacionado con todas las lecciones dadas a los niños. (Signs of the Times 9-2-1882).

El niño debiera estar relacionado con las cosas de Dios desde sus más tiernos años.  Con palabras sencillas, cuéntele la madre acerca de la vida de Cristo en la tierra.  Y más que esto, viva ella en su vida diaria, la enseñanzas del Salvador.  Muestre 461 a su hijo, por su propio ejemplo, que esta vida es una preparación para la vida venidera, un período concedido a los seres humanos en el cual pueden formar caracteres que les ganarán entrada en la ciudad de Dios. (Manuscrito 2, 1903).

NECESITAN MÁS QUE UN CUIDADO ACCIDENTAL.
Ha habido muy poca atención hacia los niños y jóvenes, y ellos no se han desarrollado como debieran en la vida cristiana porque los miembros de iglesia no los han considerado con ternura y simpatía deseando que pudieran avanzar en la vida divina. (Review and Herald, 13-2-1913).

No se glorifica al Señor cuando se descuida o pasa por alto a los niños. . . . Necesitan más que una atención casual, más que una palabra de estímulo.  Es necesario trabajar por ellos esforzada y cuidadosamente, y con oración.  El corazón que está lleno de amor y simpatía alcanzará el corazón de los oyentes aparentemente negligentes y sin esperanza (Consejos sobre la Obra de la Escuela Sabática, pág. 85).

JESÚS DICE: "PREPARAD A ESTOS NIÑOS PARA MÍ".
Los padres debieran procurar comprender el hecho de que han de preparar a sus hijos para la corte de Dios.  Cuando les confían los hijos, es lo mismo como si Cristo los colocara en sus brazos y dijera: "Preparad a estos niños para mí, para que puedan brillar en las cortes de Dios".  Uno de los primeros sonidos que debiera llamar la atención es el nombre de Jesús y en sus más tiernos años debieran ser conducidos al escabel de la oración.  Su mente debiera ser llenado con los relatos de la vida del Señor, y su imaginación, despertado con la descripción de las glorias del mundo venidero. (Review and Herald, 18-2-1895).

PUEDEN TENER UNA EXPERIENCIA CRISTIANA EN LA NIÑEZ.
Ayudad a vuestros hijos a prepararse para 462 las mansiones que Cristo ha ido a preparar para aquellos que le aman. Ayudadlos a cumplir el propósito de Dios para ellos.  Vuestra instrucción sea tal que los ayude a ser un honor para Aquel que murió para asegurarles la vida eterna en el reino de Dios.  Enseñadles a responder a la invitación: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Manuscrito 138, 1903).

Mi hermano y hermana, tenéis una obra sagrada que hacer en la preparación de vuestros hijos.  Mientras son jóvenes, su corazón y mente son más receptivos a las impresiones correctas. . . . Enseñadles que tienen una parte individual que realizar y una experiencia cristiana que ganar aun en su niñez (Carta 10, 1912).
A menos que los padres hagan de la dirección de sus hijos la primera ocupación de la vida, para conducirlos por sendas de justicia desde sus más tiernos años, la senda errónea será elegida antes que la correcta.
 (Review and Herald, 14-4-1885).

LA OBEDIENCIA VOLUNTARIA ES LA PRUEBA DE LA CONVERSIÓN.
¿No habremos de enseñar a nuestros hijos que la obediencia voluntaria a la voluntad de Dios demuestra que los que pretenden ser cristianos lo son de verdad?  El Señor afirma en verdad cada palabra que dice (Manuscrito 65, 1899).

LA LEY DE DIOS, EL FUNDAMENTO DE LA REFORMA.
La ley de Dios ha de ser el instrumento de educación en la familia.  Los padres están bajo una solemnísima obligación de caminar en todos los mandamientos de Dios, dando a sus hijos un ejemplo de la más estricta integridad. . .
La ley de Dios es el fundamento de toda reforma duradera.  Hemos de presentar al mundo, en forma 463 clara y distinta, la necesidad de obedecer la ley de Dios.  El gran movimiento de reforma debe comenzar en el hogar.  La obediencia a la ley de Dios es el gran incentivo para la laboriosidad, la economía, la veracidad y el trato justo entre los hombres (Carta 74, 1900).

ENSEÑADLO A LOS NIÑOS.
¿Habéis enseñado a vuestros hijos, desde su niñez, que guarden los mandamientos de Dios?... Habéis de enseñarles a formar caracteres a semejanza del modelo divino para que Cristo se les revele. Está dispuesto a revelarse a los niños.  Sabemos esto por la historia de José, de Samuel, de Daniel y sus compañeros. ¿No podemos ver por el relato de sus vidas lo que Dios espera de los niños y de los jóvenes? (Manuscrito 62, 1901).

Los padres . . . están bajo la obligación ante Dios de presentar a sus hijos ante él capacitados desde un período muy tierno para recibir un conocimiento inteligente de lo que significa ser seguidor de Jesucristo.
 (Manuscrito 59, 1900).

EL TESTIMONIO DE UNA NIÑA CONVERTIDA.
La religión les ayuda a los niños a estudiar mejor y a hacer más fielmente su trabajo. Una niñita de doce años estaba relatando de una manera sencilla la evidencia de que era cristiana.  Dijo: "No me gustaba estudiar, sino jugar.  Era perezosa en la escuela y, muchas veces, no sabía mis lecciones.  Pero ahora aprendo bien cada lección, para agradar a Dios.  Antes era desaplicada en la escuela y, cuando no me miraban las maestras, hacía travesuras para que las vieran los otros niños.  Ahora procuro agradar a Dios, portándome bien y observando las reglas de la escuela.  Era egoísta en casa; no me gustaba hacer mandados, y me enojaba cuando mamá me llamaba del juego para ayudarla en el trabajo.  Ahora me es un verdadero 464 placer ayudar a mi madre de cualquier manera que sea, y mostrarle que la amo" 
(Consejos Sobre la Obra de la Escuela Sabática, págs. 87, 88).

CUIDADO CON LA DILACIÓN.
Padres, debéis comenzar a disciplinar las mentes de vuestros hijos en la más tierna edad, a fin de que sean cristianos. . . Cuidad de no estar arrullándolos sobre el abismo de la destrucción, con la errónea idea de que no tienen bastante edad para ser responsables, ni para arrepentirse de sus pecados y profesar a Cristo.
 (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 146).

Los niños de ocho, diez y doce años tienen ya bastante edad para que se les hable de la religión personal.  No mencionéis a vuestros hijos algún período futuro en el que tendrán bastante edad para arrepentirse y creer en la verdad.  Si son debidamente instruidos, los niños, aun los de poca edad, pueden tener opiniones correctas acerca de su estado de pecado y el camino de salvación por Cristo 
(Id.. pág. 150).

Se me refirió a las muchas promesas preciosas registradas para aquellos que buscan temprano a su Salvador.  "Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los malos días, y lleguen los años, de los cuales digas, no tengo en ellos contentamiento" (Ecl. 12: 1). "Yo amo  a los que me aman; y me hallan los que madrugando me buscan" (Prov. 8: 17).  El gran Pastor de Israel dice todavía: "Dejad a los niños, y no les impidáis de venir a mí; porque de los tales es el reino de los cielos" (Mat. 19: 14).  Enseñad a vuestros hijos que la juventud es el mejor tiempo para buscar al Señor. (Id., págs. 146, 147).

SEAN DIRIGIDOS DESDE LA INFANCIA Y A TRAVÉS DE LA JUVENTUD.
Permitir que un niño siga sus impulsos naturales, es permitirle que se deteriore y se haga experto en el mal.  Los resultados de la educación 465 errónea se comienzan a revelar en la niñez.  Un temperamento egoísta se forja en la temprana juventud, y a medida que crece el joven y pasa a la madurez, crece en el pecado.  Los hijos a quienes se ha permitido seguir la senda de su propia elección dan un continuo testimonio contra el descuido paternal.  Tal sendero de degradación se puede evitar rodeándolos de influencias que contrarrestarán el mal.  Desde la infancia a la juventud, y de la juventud a la edad madura, un hijo debiera estar bajo la influencia del bien. (Review and Herald, 15-9-1904).

FORTALÉZCASE A LOS HIJOS PARA LAS PRUEBAS FUTURAS.
Padres, formulaos la solemne pregunta: "¿Hemos educado a nuestros hijos para que se sometan a la autoridad paterna y así se preparen para obedecer a Dios, para amarlo, para mantener su ley como la norma suprema de conducta y de vida? ¿Los hemos educado para que sean misioneros para Cristo? ¿Para qué se conduzcan haciendo el bien?" Padres creyentes, vuestros hijos tendrán que luchar batallas decisivas para el Señor en el día del conflicto, y al paso que ganen victorias para el Príncipe de paz, pueden ganar triunfos para sí mismos.  Pero si no han sido criados en el temor del Señor, si no tienen un conocimiento de Cristo, ni una relación con el cielo, no tendrán poder moral y se rendirán ante las potencias terrenales que han pretendido exaltarse por encima del Dios del cielo al establecer un espurio día de reposo para ocupar el lugar del sábado de Jehová.
 (Id., 23-4-1889). 466

CAPÍTULO 76. LA PREPARACIÓN PARA SER MIEMBRO DE IGLESIA.
UNA PREPARACIÓN BIEN EQUILIBRADA.
La instrucción debiera darse como Dios la ha dirigido.  Los niños debieran ser preparados paciente, cuidadosa, diligente y misericordiosamente.  Sobre todos los padres descansa la obligación de dar a sus hijos una instrucción física, mental y espiritual.  Es esencial mantener siempre delante de los hijos las demandas de Dios.
La preparación física, el desarrollo del cuerpo, se da con mucho mayor facilidad que la preparación espiritual....
La cultura del alma, que da pureza y elevación a los pensamientos y fragancia a las palabras y a los actos, requiere esfuerzos más penosos.  Se necesita paciencia para mantener desarraigado todo mal del jardín del corazón. En ningún caso debiera descuidarse la preparación espiritual.  Enseñemos a nuestros hijos las bellas lecciones de la Palabra de Dios, para que mediante ellas puedan ganar un conocimiento de Dios.  Comprendan que no deben hacer nada que no sea correcto.  Enseñadles a hacer justicia y juicio. Decidles que no podéis permitirles que sigan un sendero equivocado.  En el nombre del Señor Jesucristo, presentadlos a Dios ante el trono de la gracia.  Hacedles conocer que Jesús vive para interceder por ellos.  Animadlos a formar caracteres modelados de acuerdo con el dechado divino. 
(Review and Herald, 15-9-1904),

ES FUNDAMENTAL EL CONOCIMIENTO DE DIOS Y DE CRISTO.
En ningún caso debe descuidarse la preparación espiritual; porque "el principio de la sabiduría es el temor de Jehová" (Sal. 111:10). 467
Algunos colocan la educación después de la religión, pero la verdadera educación es religión. 
(Consejos para los Maestros, pág. 84).

DEFINID LA EXPERIENCIA RELIGIOSA PRÁCTICA.
Los padres cristianos debieran estar preparados para dar a sus hijos instrucción práctica en la experiencia religiosa.  Dios requiere esto de vosotros y descuidáis vuestro deber si dejáis de realizar esta obra.  Instruid a vuestros hijos en cuanto a los métodos elegidos por Dios para la disciplina y las condiciones de éxito en la vida cristiana.  Enseñadles que no pueden servir a Dios mientras sus mentes estén absorbidas demasiado por los cuidados de esta vida; pero no permitáis que acaricien el pensamiento de que no necesitan esforzarse y pueden pasar sus momentos libres en la pereza .(Testimonies, tomo 5, pág. 42).

ENSEÑAD EL CONOCIMIENTO DE DIOS.
Conocer a Dios es vida eterna. ¿Estáis enseñando esto a vuestros hijos, o les estáis enseñando a conformarse con las normas del mundo? ¿Os estáis preparando para el hogar que Dios prepara para vosotros? . . . Enseñad a vuestros hijos acerca de la vida, muerte y resurrección del Salvador.  Enseñadles a estudiar la Biblia. . . . Enseñadles a formar caracteres que vivirán por los siglos eternos.  Debemos orar como nunca lo hemos hecho antes para que Dios preserve y bendiga a nuestros hijos. (Manuscrito 16, 1895).

ENSEÑAD EL ARREPENTIMIENTO DIARIO Y EL PERDÓN.
No es esencial que todos puedan especificar con certeza cuándo fueron perdonados sus pecados.  La lección que se debe enseñar a los niños es que sus errores y faltas han de ser presentados a Jesús en la misma niñez de su vida.  Enseñadles a pedir perdón diariamente por cualquier error que hayan cometido y que Jesús oye la oración sencilla del 468 corazón arrepentido, y los perdonará y recibirá así como recibió a los niños que le eran llevados cuando estuvo en la tierra. (Manuscrito 5, 1896).

ENSEÑAD SANA DOCTRINA.
Los que han visto la verdad y han sentido su importancia, y han experimentado las cosas de Dios, han de enseñar sana doctrina a sus hijos.  Deben familiarizarlos con las grandes columnas de nuestra fe, las razones por las cuales somos adventistas del séptimo día.  Por qué somos llamados, como lo fueron los hijos de Israel, a ser pueblo peculiar, una nación santa, separada y distinta de todos los otros pueblos de la faz de la tierra.  Estas cosas debieran ser explicadas a los niños en lenguaje sencillo, fácil de entender, Y a medida que crezcan en años, las lecciones impartidas debieran ser adecuadas a su capacidad creciente, hasta que los fundamentos de la verdad hayan sido establecidos amplia y profundamente (Testimonies, tomo 5, pág. 330).

INSTRUID BREVE Y FRECUENTEMENTE.
Los que instruyen a los niños y jóvenes deben evitar las observaciones tediosas.  Las alocuciones cortas y directas tendrán una influencia feliz.  Si hay mucho que decir, súplase la brevedad con la frecuencia.  Unas pocas observaciones interesantes, hechas a menudo, serán más provechosas que el dar toda la instrucción a la vez.  Los discursos largos cansan la mente de los jóvenes.  El hablar demasiado los induce hasta a sentir repugnancia por la instrucción espiritual, así como el comer demasiado recarga el estómago, reduce el apetito y crea repugnancia por la comida (Obreros Evangélicos, pág. 221).

LAS NOCHES SON UNA OCASIÓN PRECIOSA.
El hogar debe convertirse en una escuela de instrucción, más bien que en un lugar de monótona e ingrata faena, Las primeras horas de la noche deberían 469 ser consideradas como momentos preciosos para ser dedicados a la instrucción de los niños en el camino de la rectitud.
 (Consejos Sobre la Obra de la Escuela Sabática, pág. 52).

REPASAD LAS PROMESAS DE DIOS.
Necesitarnos reconocer al Espíritu Santo como nuestro iluminador.  Este Espíritu se deleita en dirigirse a los niños, y en descubrirles los tesoros y las bellezas de la Palabra.  Las promesas hechas por el gran Maestro cautivarán los sentidos y animarán el alma del niño con un poder espiritual divino.  Crecerá en la mente receptiva una familiaridad con las cosas divinas, que será una barricada contra las tentaciones del enemigo (Consejos para los Maestros. págs. 131, 132).

HACED AGRADABLE LA INSTRUCCIÓN RELIGIOSA.
Debe darse instrucción religiosa a los niños desde sus más tiernos años.  Debe serles dada no con espíritu de condenación, sino con un espíritu alegre y feliz.  Las madres necesitan estar en guardia constantemente, no sea que la tentación llegue a los niños en forma que no la reconozcan.  Los padres han de proteger a sus hijos con instrucciones sabias y placenteras.  Como los mejores amigos de estos seres inexpertos, deben ayudarles en la obra de vencer, porque para ellos el ser victoriosos significa todo.  Deben considerar que sus amados hijos que están tratando de hacer lo recto son miembros más jóvenes de la familia del Señor, y deben sentir intenso interés por ayudarles a andar rectamente en el camino real de la obediencia.  Con amante interés, deben enseñarles día tras día lo que significa ser hijos de Dios y entregar la voluntad en obediencia a él.  Enseñadles que la obediencia a Dios entraña obediencia a los padres.  Esta debe ser una obra de cada día y hora.  Padres, velad, velad, y orad, y haced de vuestros hijos 470 vuestros compañeros. 
(Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 391, 392).

ENSEÑAD LECCIONES ESPIRITUALES DE LAS TAREAS HOGAREÑAS.
Dios confió a los padres y maestros la tarea de educar a los niños y jóvenes en estas direcciones, y de cada acto de la vida se les puede enseñar lecciones espirituales.  Al inculcarles hábitos de limpieza física, debemos enseñarles que Dios quiere que sean limpios tanto en su corazón como en su cuerpo.  Al barrer una habitación pueden aprender cómo el Señor purifica el corazón.  No les bastaría cerrar puertas y ventanas después de poner en la pieza alguna sustancia purificadora, sino que abrirían las puertas y las ventanas de par en par y con esfuerzo diligente eliminarían todo el polvo.  Del mismo modo las ventanas de los impulsos y sentimientos han de abrirse hacia el cielo y se debe expulsar el polvo del egoísmo y de la vanidad mundana.  La gracia de Dios ha de barrer las cámaras de la mente y todo elemento de la naturaleza ha de ser purificado y vitalizado por el Espíritu de Dios.  El desorden y el desaliño en los deberes diarios llevarán al olvido de Dios y a observar una forma de piedad en la profesión de la fe, pero sin la realidad de ella.  Tenemos que velar y orar; de otra suerte estaremos asiéndonos de la sombra y perderemos la sustancia.
Como hebras de oro, una fe viva debe entretejerse con la experiencia cotidiana en el cumplimiento de las pequeñas obligaciones. (Id., págs. 436, 437).

LA EDUCACIÓN DEL CORAZÓN EN CONTRASTE CON EL CONOCIMIENTO LIBRESCO.
Es correcto que los jóvenes sientan que deben alcanzar el más elevado desarrollo de sus facultades mentales.  No restringiríamos la educación para la cual el Señor no ha fijado límites. Pero lo que alcancemos no tendrá valor si no lo usamos para la honra de Dios y el bien de la humanidad.  A menos que nuestro conocimiento sea un 471 peldaño para alcanzar los más elevados propósitos, no tiene valor. . . .
La educación del corazón es de mayor importancia que la que se obtiene de los libros.  Es bueno, aun esencial, obtener un conocimiento del mundo en que vivimos.  Pero si no tomamos en cuenta la eternidad, sufriremos un fracaso del que no podremos recuperarnos.
 (Testimonies, tomo 8, pág. 311).

BENEFICIOS MUTUOS.
Nuestros hijos son propiedad del Señor; han sido comprados por precio.  Este pensamiento debiera ser el manantial principal de nuestras labores para ellos.  Los métodos más eficaces para asegurar su salvación y para preservarlos de la tentación consisten en instruirlos constantemente con la Palabra de Dios.  Y si los padres se convierten en estudiantes junto con sus hijos, hallarán que su propio crecimiento en el conocimiento de la verdad es más rápido.  Desaparecerá la incredulidad; aumentarán la fe y la actividad; la seguridad y la confianza se profundizarán al proseguir ellos en el conocimiento del Señor (Review and Herald, 6-5-1909).

LA FORMA EN QUE LOS PADRES PUEDEN SER PIEDRAS DE TROPIEZO.
¿Qué ejemplo dais a vuestros hijos? ¿Qué orden tenéis en casa?  Debéis enseñar a vuestros hijos a ser bondadosos, serviciales, accesibles a las súplicas y, sobre todo lo demás, respetuosos de las rosas religiosas, y deben sentir la importancia de los requerimientos de Dios (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 133, 134).

Los muchachos y las niñas pueden revelar precozmente una profunda y simétrica piedad, si se sigue en el temor y el amor de Dios el medio que él ha ordenado para la conducción de cada familia.  Ellos demostrarán el valor de la preparación y disciplina correctas.  Pero la impresión hecha en la mente de los niños por las palabras del maestro de la verdad es contrarrestada con frecuencia por las 472 palabras y acciones de los padres.  El sensible corazón de los hijos también está propenso a descarriarse y con frecuencia es impresionado por la verdad, pero a menudo las tentaciones llegan a él a través del padre o la madre, y caen como una presa en las maquinaciones de Satanás.  Es casi imposible colocar los pies de los niños en sendas seguras cuando los padres no cooperan.  Los malos sentimientos, emanados de los labios de padres poco juiciosos, son el principal estorbo para la conversión genuina de sus hijos (Manuscrito 49, 1901).

VIVID EN ARMONÍA CON VUESTRAS ORACIONES.
"Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho".  Presentad esta promesa cuando oráis.  Tenemos el privilegio de ir ante Dios con santa osadía.  Si le pedimos con sinceridad que haga brillar su luz sobre nosotros, nos oirá y contestará.  Pero debemos vivir en armonía con nuestras oraciones.  No tienen valor si caminamos en dirección opuesta a ellas.  He visto a un padre que, después de leer un pasaje de las Escrituras y orar, con frecuencia, casi tan pronto como se levantaba de sus rodillas, comenzaba a regañar a sus hijos. ¿Cómo podía contestar Dios la oración que se había ofrecido? Y si después de haber increpado a sus hijos, un padre ora, ¿beneficia esa oración a los hijos?  No, a menos que sea una oración de confesión a Dios (Manuscrito 114, 1903).

CUÁNDO ESTÁN LISTOS LOS NIÑOS PARA EL BAUTISMO.
No permitáis nunca que vuestros hijos supongan que no son hijos de Dios hasta que tengan suficiente edad para ser bautizados.  El bautismo no transforma en cristianos a los niños, ni los convierte.  Es tan sólo un signo externo que muestra que comprenden que debieran ser hijos de Dios reconociendo que 473 creen en Jesucristo como su Salvador y que por lo tanto vivirán para Cristo (Manuscrito 5, 1896).

Los padres cuyos hijos deben ser bautizados tienen una obra que hacer, tanto en lo que se refiere a examinarse a sí mismos como en cuanto a dar instrucciones fieles a sus hijos.  El bautismo es un rito muy sagrado e importante, y su significado debe comprenderse cabalmente.  Significa arrepentirse del pecado e iniciar una nueva vida en Cristo Jesús.  No debe haber indebido apresuramiento para recibir este rito.  Calculen el costo tanto los padres como los hijos.  Al consentir en que sus hijos sean bautizados, los padres se comprometen solemnemente a ser fieles mayordomos para con estos hijos, a guiarlos en la edificación de su carácter.  Se comprometen a cuidar con interés especial estos corderos del rebaño, a fin de que no deshonren la fe que profesan. . . .
Cuando llega el período más feliz de su vida, y en su corazón aman a Jesús y desean ser bautizados, obrad fielmente con ellos.  Antes que reciban el rito, preguntadles si es su primer propósito en la vida trabajar para Dios.  Entonces explicadles cómo principiar.  Las primeras lecciones significan mucho.  Con sencillez, enseñadles a prestar su primer servicio a Dios.  Presentadles esta obra de la manera que haga más fácil su comprensión.  Explicadles lo que significa darse al Señor, haced exactamente lo que su Palabra indica, bajo el consejo de padres cristianos (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 391, 392).

EL DEBER DE LOS PADRES DESPUÉS DEL BAUTISMO. 
Después de trabajar fielmente, si estáis convencidos de que vuestros hijos comprenden el significado de la conversión y el bautismo, y de que son verdaderamente convertidos, sean bautizados.  Pero, repito, ante todo preparaos a vosotros mismos a fin de actuar como fieles pastores para guiar sus pies inexpertos 474 por la senda estrecha de la obediencia.  Dios debe obrar en los padres para que ellos puedan dar a sus hijos un buen ejemplo de amor, cortesía y humildad cristiana, y así de una entrega completa del yo a Cristo.  Si consentís en el bautismo de vuestros hijos y luego los dejáis hacer como quieren, no sintiendo el deber especial de mantener sus pies en la senda recta, vosotros mismos sois responsables si pierden la fe, el valor y el interés en la verdad.
 (Id., pág. 392).

Dios os insta a enseñarles para que se preparen y sean miembros de la familia real, hijos del Rey celestial.  Cooperad con Dios trabajando diligentemente para su salvación.  Si yerran, no los regañéis.  Nunca los vilipendiéis haciéndoles notar que son bautizados y sin embargo cometen errores.  Recordad que tienen mucho que aprender acerca de los deberes de un hijo de Dios (Manuscrito 80, 1901).

PREPARACIÓN PARA CONVOCACIONES ESPECIALES.
Esta es una obra en que deben ocuparse las familias antes de presentarse en nuestras santas convocaciones.  Considérese como un asunto secundario la preparación de la comida y el vestido, pero comience en el hogar un profundo escudriñamiento del corazón.  Orad tres veces al día y sed importunos como Jacob.  El hogar es el lugar donde encontrar a Jesús, luego llevadlo con vosotros a la reunión, y cuán preciosas serán las horas que allí se pasen. ¿Pero cómo esperáis sentir la presencia del Señor y ver la demostración de su poder, cuando se ha descuidado la obra individual de preparación para esa oportunidad?
Por el bien de vuestra alma, por Cristo y por el bien de otros, obrad en casa.  Orad como no estáis acostumbrados a orar.  Quebrántese el corazón delante de Dios.  Poned en orden vuestra casa.  Preparad a vuestros hijos para la ocasión.  Enseñadles que no es de tanta importancia que se presenten con vestidos finos como que aparezcan delante de Dios 475 con manos limpias y corazones puros.  Quitad cada obstáculo que pueda haber en su camino: todas las diferencias que puedan haber existido entre ellos mismos o entre vosotros y ellos.  Al hacer esto, invitaréis la presencia del Señor en vuestro hogar y santos ángeles os ayudarán cuando vayáis a la reunión, y su luz y su presencia rechazarán las tinieblas de los malos ángeles.
 (Testimonies, tomo 5, págs. 164, 165).

SEMBRAD LAS SEMILLAS DE VERDAD EN LA FE.
La obra del sembrador es una obra de fe.  No puede comprender el misterio de la germinación y del crecimiento de la semilla, pero tiene confianza en los agentes por los cuales Dios hace producir la vegetación.  Echa la semilla, con la esperanza de recogerla multiplicada en una cosecha abundante.  Del mismo modo deben trabajar los padres y maestros, con la esperanza de recoger una cosecha de la semilla que siembran (La Edificación, pág. 101).

Debiéramos pedir la bendición de Dios sobre la semilla sembrada, y la convicción del Espíritu Santo se posesionará aun de los pequeños.  Si ejercemos fe en Dios, seremos capacitados para guiarlos hasta el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.  Esta es una obra de la máxima consecuencia para los miembros más jóvenes de la familia del Señor (Testimonies, tomo 6, pág. 105). 477

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